¿No consigues dedicar tiempo a la fotografía? Te cuento cómo lo logré

¿Sientes que no hay manera de conseguir dedicarle a la fotografía el tiempo que te gustaría? ¿Ves con incredulidad, y cierta envidia, cómo la gente publica fotos espectaculares en Instagram? ¿Te preguntas de dónde consiguen sacar el tiempo?

Si todas estas preguntas, y muchas más, se te pasan por la cabeza quiero que sepas que no estás solo, de hecho, es una sensación bastante común entre los amantes de la fotografía. Personalmente, la gran mayoría de personas aficionadas a la fotografía que conozco tienen estas mismas sensaciones y, déjame que te diga un secreto, yo mismo me sentía así hasta hace no mucho.

Pero tengo una buena noticia para ti: es posible superar esa sensación y volver a disfrutar de la fotografía como nunca; y todo ello sin tener que cambiar ni de familia, ni de país de residencia. 😉

En este artículo te voy a contar lo que hice y cómo cambió por completo mi relación con la fotografía. Te puedo asegurar que a mí me ha funcionado, sino no habría creado fotobulb.com.

Índice de contenidos

Inconvenientes de vivir en un mundo conectado

Hoy en día con las redes sociales es tremendamente fácil y rápido divulgar mundialmente todo tipo de contenidos (texto, imagen, audio y vídeo). De este modo, cuando entras en una red social orientada a la difusión de imágenes (por ejemplo, Instagram, Flickr, 500px…) encuentras fácilmente una gran cantidad de fotografías magníficas que puede ser que pienses que nunca estará en tus manos hacer.

Si al hecho de que no le puedas dedicar a la fotografía el tiempo que te gustaría se une que:

  • Recibes constantemente fotografías espectaculares de infinidad de personas que parece que sí pueden dedicarle tiempo a esto.
  • Cada año salen nuevos modelos de cámaras que te pueden hacer creer que tu equipo fotográfico se queda anticuado en seguida.
  • La fotografía es una afición que, ya lo sabes bien, no es precisamente barata y, como todas, requiere de cierta dedicación.

El resultado de todo lo anterior puede ser que te plantees si esto de la fotografía es lo tuyo realmente y, en última instancia, puedas decidir incluso dejar por completo esta afición. Como más de una vez se me pasó a mí por la cabeza: ”total, yo nunca podré hacer unas fotos como esas”.

Pues bien, continúa leyendo y te explicaré las diferentes fases por las que pasé y como conseguí dejar de lado estos pensamientos negativos para volver a disfrutar de mi pasión como nunca lo había hecho, con la consiguiente felicidad que eso me ha supuesto. 🙂

Fase 1: Nos resistimos a aceptar la realidad

Según Rafael Echeverría, reconocido experto en coaching ontológico, existen 4 estados emocionales básicos:

  • Resentimiento
  • Resignación
  • Aceptación
  • Ambición

Como te habrás dado cuenta, dos de esos sentimientos tienen connotaciones negativas y de bloqueo, mientras que los otros dos son positivos y de impulso.

Además, según Echeverría podemos clasificar las cosas que nos suceden en dos grandes grupos:

  • Aquellas que no podemos hacer nada para que cambien.
  • Aquellas que sí podemos hacer algo para que cambien.

De este modo, si combinamos esos cuatro sentimientos con estos dos tipos de hechos que nos suceden tenemos que:

Diagrama sobre los 4 sentimientos básicos

Justo en este momento déjame que vuelva unos años atrás y te cuente cómo llegó a ser mi relación con la fotografía hasta hace no mucho tiempo.

En 2013 comencé a trabajar para una gran empresa en un puesto de responsabilidad y ese mismo año nació el primero de mis dos hijos. Poco tiempo después, mi pareja y yo decidimos tener un segundo hijo que nació en 2015, así que en poco más de 2 años mi vida había cambiado por completo.

En lo que se refiere a mi vida familiar, siempre me he considerado una persona muy afortunada y feliz (no puedo pedir más) y en mi lista de prioridades la familia siempre ha estado en el primer lugar. En el segundo lugar de prioridad está el trabajo porque, seamos realistas, de algo hay que vivir y, a día de hoy, mi sustento no depende de la fotografía. Y en el tercero, que no está nada mal, la fotografía.

Pero bueno, ya os podréis imaginar que a partir de 2013, entre los dos niños pequeños y el trabajo de mayor responsabilidad, mi dedicación a la fotografía cayó en picado. Cogía la cámara para hacer fotografía social de mis hijos, que es algo que también disfruto mucho, pero mi gran pasión que es la larga exposición quedó totalmente aparcada. Si a eso le sumas que mi cámara cada vez se podía considerar más anticuada (una Nikon D90 del 2009), todas las circunstancias que me rodeaban hacían que cada vez me sintiera más desmotivado y alejado de mi pasión.

¿Cómo me sentía entonces? Pues te voy a ser sincero: veía con envidia de la mala las fotografías que hacían otros y sólo trataba de buscar cosas negativas en ellas. Me decía a mí mismo cosas como:

  • Esa foto es todo Photoshop.
  • El lugar es muy bonito, pero a la foto le falta algo.
  • Si yo estuviera en ese lugar o tuviera esa cámara también sacaría fotos así.
  • Seguro que esa persona no tiene hijos.
Pruebas de light painting en casa: esfera y dibujos de luz.
Abatido | Nikon D90 | 18 mm | 122 seg | f6,3 | ISO 100

Básicamente todo lo que me pasaba era que sentía una gran frustración por no poder dedicar tiempo a la fotografía. Me negaba a aceptar las circunstancias que rodeaban mi vida respecto a la fotografía porque no me parecían justas. Simplemente me oponía a ellas.

Diagrama sobre los 4 sentimientos básicos: resentimiento y resignación

Es cierto, mis circunstancias no favorecían en absoluto la práctica de la fotografía, pero ¿de verdad no había nada que pudiera hacer para mejorar un poco dicha situación? Pues sí, sí que había cosas que podía cambiar para conseguir algo de tiempo para hacer fotos, pero, como consideraba que no era suficiente, simplemente no hacía nada al respecto, me resignaba.

Sin embargo, llegó un día en el que me di cuenta de que no tenía ningún sentido continuar teniendo esos sentimientos negativos hacia algo que realmente amaba y me había hecho feliz. Debía hacer algo para cambiar esa dinámica; lo hice y funcionó. ¿No tienes curiosidad por saber lo que fue? 😉

Fase 2: Aceptamos la realidad (todo cambia)

Tengo que admitirte que en ese momento de mi vida no sabía todo esto que te estoy contando ahora, ni tan siquiera le ponía nombre a los sentimientos que tenía:

  • En general sentía impotencia y resentimiento por no poder disponer de tiempo para hacer fotos.
  • Cuando tenía algún hueco en el que sí que podía coger la cámara tampoco lo hacía porque estaba resignado. Me autoconvencía de que disponiendo de tan poco tiempo tampoco valía la pena tratar de hacer fotos: “total, para hacer cuatro fotos malas y sentirme aún peor, pues ya saco la cámara cuando tenga más tiempo y esté en un lugar más bonito”; algo que ya te puedes imaginar que pasaba muy pocas veces.

Así que, como te he dicho, tenía que hacer algo porque quería volver a ser feliz con la fotografía. Al fin y al cabo, se trataba de la tercera prioridad en mi vida.

Lo primero que hice fue pararme y reflexionar un poco sobre mi vida, analizando mis prioridades en orden decreciente (de lo más importante a lo menos) y planteándome qué aspectos de mi vida quería cambiar para mejorar y cuales podía realmente cambiar. Este fue el resultado de mi análisis:

  • Prioridad Nº 1 – Personas a las que quiero (familia y amigos):

Tengo una familia maravillosa a la que adoro, pero hay que ser realista: los niños pequeños dan muchas alegrías, pero también requieren muchísima atención. Por lo tanto, en esta parte de mi vida no puedo hacer nada para mejorar, simplemente tengo que aceptar que necesitan mucha de mi atención y dedicación (no es algo que pueda ni quiera cambiar). Ahora toca disfrutar de esta etapa porque, aunque sacrificada, es tremendamente bonita y reconfortante, y sólo la viviré una vez.

  • Prioridad Nº 2 – Trabajo:

En esos momentos era empleado de una gran empresa en un puesto de responsabilidad, tenía un buen salario, un horario rígido en jornada partida de más de 8 horas al día y, además, trabajaba alguna que otra noche y/o fin de semana. Es decir, este trabajo me ofrecía una gran estabilidad económica, pero me quitaba mucho tiempo que debía ser, sobre todo, para las personas que más quiero (prioridad Nº 1) y eso no me hacía feliz. Entonces me planteé si era algo que podía/quería cambiar. Finalmente decidí cambiar de trabajo porque:

    1. No quería continuar en la dinámica en la que estaba: simplemente no era feliz.
    2. Podía permitírmelo, sino no lo hubiera hecho. Con esto no quiero decirte en absoluto que debas cambiar de trabajo para sentirte mejor, simplemente que, en esos momentos de mi vida, tomé esa decisión porque, después de meditarla mucho, era la mejor opción.  Ahora después de cierto tiempo sé que fue una de las mejores decisiones de mi vida.
  • Prioridad Nº 3 – Fotografía:

Como tercera prioridad en mi vida no podía esperar más que el tiempo que me dejaran las dos primeras. Todo lo que fuera esperar más era engañarme a mí mismo, así que decidí aceptar que eso era así y que, por tanto, disponía del tiempo del que disponía, ni más ni menos. Con ese tiempo tenía que intentar satisfacer esta importante necesidad y volver a ser feliz con ella.

Arcoíris completo doble visto desde el balcón de mi casa en Albal (Valencia).
Doble arcoíris | Nikon D90 | 18 mm | 1/400 seg | f2,8 | ISO 100

Y esto fue lo que definitivamente lo cambió todo: simplemente acepté mi realidad tal cual era. Este simple hecho hizo que mis sentimientos negativos de impotencia y resentimiento desaparecieran y creciera en mi interior un sentimiento de paz interna.

Diagrama sobre los 4 sentimientos básicos: aceptación y ambición

De repente esa envidia mala que sentía se transformó en una envidia de la buena, de esa que sientes cuando ves algo que te gusta y piensas que tú también puedes conseguirlo.

Los comentarios negativos que me hacía anteriormente cambiaron por completo. Ahora cuando veía fotos de otras personas se me pasaban por la cabeza cosas como:

  • ¡Esta foto es buenísima! Voy a probar la técnica que ha empleado este/a fotógrafo/a.
  • Vale que yo ahora no puedo viajar, pero seguro que para las personas que no sean de aquí mis fotografías también pueden resultar exóticas.
  • ¡Qué foto de vía láctea más espectacular! ¿Podría intentar sacar la vía láctea en un entorno con mucha contaminación lumínica? ¡Lo voy a intentar!
  • ¡Menudo pedazo de cámara tiene esta persona! ¿Podría exprimir yo aún más mi querida Nikon D90? ¡Seguro que todavía puedo sacarle mucho partido!

Fase 3: Empezamos una nueva etapa (cada instante cuenta)

Una vez conseguido el estímulo y la motivación que nos faltaba, ahora sólo necesitamos algo no menos importante: el tiempo.

Pues aquí mi consejo es claro: cualquier instante libre que tengas es bueno para hacer algo relacionado con la fotografía, por breve que sea.

Seguramente no puedas encontrarte a menudo con grandes periodos de tiempo libre, por lo que la solución pasa SÍ o SÍ por aprovechar cualquier momento disponible que tengas.

Para poder optimizar mejor ese tiempo disponible disperso, personalmente organizo mi actividad fotográfica en 3 grandes bloques:

  • Formación
  • Prácticas
  • Sesiones
Pruebas de light painting en casa: esferas de colores y texto con luz.
RGB | Nikon D90 | 18 mm | 290 seg | f6,3 | ISO 100

Formación

Una de mis prioridades principales ha sido estar siempre en continua formación, ya que, me motiva mucho el ver cómo siempre hay algo que puedo aprender o mejorar. Me ayuda a ponerme pequeños retos personales que trato de superar.

Personalmente, creo que si llega un día en el que pienso que ya lo sé todo y no puedo aprender nada nuevo, ese día supondrá que mi amor por la fotografía ha muerto.

Además, lo bueno de la formación es que podemos aprovechar cualquier hueco que tengamos (5 min, 10 min, 15 min…) para continuar ampliando nuestros conocimientos.

En este punto te recomiendo sin ningún tipo de dudas que, si no lo has hecho ya, sigas las sesiones de Un año de fotografía dirigidas por José Benito Ruiz (en YouTube también están todos los vídeos). Este curso de formación es sencillamente espectacular y lo bueno que tiene es que es gratuito y puedes ir viendo los vídeos poco a poco, en cualquier hueco que tengas.

Prácticas

Al fin y al cabo, un corredor de maratón no puede pretender salir a competir si antes no ha entrenado mucho, mucho, mucho. Pues precisamente así me sentía yo cuando hice el cambio mental: ¡quiero hacer grandes fotos, pero antes voy a disfrutar como nunca entrenándome para ello! ¡Ya llegará el momento en el que pueda dedicar más tiempo y para entonces quiero estar preparado!

Todo lo que hasta entonces habían sido frenos e impedimentos, se habían convertido en retos y motivaciones para coger de nuevo la cámara. Sabía que seguramente esas fotos no fueran las mejores del mundo, ni fueran a sacar buenos resultados en concursos (o sí, ya te hablaré de ello en otro post ;-)) pero suponían un gran estímulo para mí. Me sentía como un niño al que le acababan de regalar el juguete que hacía mucho tiempo que anhelaba.

¿Qué comencé a hacer entonces? Pues, sobre todo por las noches que era cuando podía disponer de algo más de tiempo, cogía la cámara en casa y hacía todo tipo de pruebas orientadas a:

  • Conocer mejor el comportamiento de mí equipo, sus límites y limitaciones (quería exprimir hasta la última gota de mi D90).
  • Probar y mejorar diversas técnicas (light painting, zooming, múltiple exposición…).
  • Probar nuevos esquemas de iluminación.

Cómo ves, el objetivo de todas estas prácticas era tratar de estar preparado para, en el momento en que pudiera salir a hacer fotos de verdad, aprovechar al máximo ese tiempo y obtener los mejores resultados posibles. No hay nada más frustrante que disponer de poco tiempo y, encima, no aprovecharlo bien.

De hecho, todas las fotografías que ves en este post se corresponden con pruebas que fui haciendo sin salir de casa.

Fotografía con un filtro infrarrojo desde el balcón de mi casa en Albal (Valencia).
Vida en Marte | Nikon D90 | 40 mm | 12 seg | f8 | ISO 3200

Sesiones

Y por fin llega lo que más nos gusta, lo que nos mueve ese gusanillo que llevamos dentro: la hora de coger la cámara y hacer fotos de verdad.

Verás como si sigues esta dinámica de trabajo pronto te encontrarás con momentos en los que puedas (y quieras) salir a hacer fotos. Lo más importante ya lo tienes (motivación y energía) lo cual hará que en tu cabeza empiecen a brotar ideas de fotografías que hasta entonces ni hubieras imaginado. Te darás cuenta de la multitud de posibilidades que, sea donde sea que estés, te ofrece tu entorno. Solo hace falta tener ilusión para querer explorar y descubrir los tesoros que están aguardando ahí fuera.

Trazos de estrellas (startrail) visto desde el balcón de mi casa en Albal (Valencia).
Ciudad bajo las estrellas | Nikon D90 | 11 mm | 12 seg | f2,8 | ISO 3200

Conclusiones

Existen tantas vidas como personas por lo que siempre encontrarás a alguien que, en algún aspecto en concreto, pueda estar mejor que tú. Lo importante entonces es inspirarte en ella y ver qué cosas de las que hace podrías, en mayor o menor medida, aplicar a tu vida para conseguir mejorarla.

Hace tiempo que asumí que no es posible tener unas circunstancias ideales en nada, siempre se podría estar mejor, pero mucho ojo, también se podría estar peor. Con esto no quiero decir en absoluto que debas ser conformista, todo lo contrario, debes aceptar tu realidad y, teniendo muy claro a donde quieres llegar, trabajar incesantemente para ello. Como se suele decir: toda piedra hace pared. Los grandes objetivos siempre se alcanzan gracias a la suma de muchas pequeñas cosas.

Leas cuando leas este post, quiero que sepas que este artículo es el primero que decidí escribir porque simplemente lo necesitaba. Necesitaba escribir y ordenar todos esos sentimientos que durante muchos años sentí y cómo fueron cambiando hasta llevarme a crear esta web.

Puede que esto te ayude o puede que no, ya que las personas somos todas diferentes, pero te aseguro que a mí me ha ayudado a ser más feliz.

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Toni Gutiérrez
Toni Gutiérrez
Fotógrafo, creador de FotoBulb e ingeniero de visión artificial
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Ruben
Ruben
10 días hace

Un muy buen texto, una a lectura para esos momentos de bajón

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